Los turnos de Nuffle

comentarista BloodbowlBienvenidos de nuevo al mejor espacio periodístico sobre BloodBowl del Viejo Continente. Hoy os traigo la que será una crónica* un tanto atípica, caótica y sin mucho concierto – nada nuevo por otra parte – pero que tal vez tenga algo de sentido después de todo. No por nada, esto es Blood Bowl. Pongamonos en situación, nos encontramos en uno de los dos partido de playoff de la segunda división de la Dragom Bowl, partido en que ambos equipos se disputan un sitio en primera división para la temporada 2018/2019. Es el turno 7 de la segunda parte del equipo defensor y el marcador está a su favor. 1-0 para el equipo local, un humilde y sacrificado equipo de goblins que con sangre, sudor y lágrimas (sobre todo sangre), se ha abierto camino hasta aquí. Las lágrimas han sido más la marca de la casa de su rival, un equipo de Enanos del Caos denostado por toda la confederación. El entrenador más veterano de Segunda División con un equipo Tier 1 en una división plagada de novatos y stunties. Por supuesto, acabó líder indiscutible de la división, con varios puntos de ventaja sobre el segundo. No contento con esto, cada jornada se lamentaba con amargura de las desdichas del partido anterior y de las tragedias con las que cuenta para el siguiente. Entiéndase así que hubiera un favorito claro por parte de la afición en su enfrentamiento con los nobles y honestos goblins.

Como decía, era el turno 7 del equipo defensor, que a pesar de ir ganando no las tenía todas consigo. Prácticamente todo el equipo rival estaba en su campo cerca de la línea de touchdown, bloqueando a sus pobres jugadores y la bola viajaba segura en manos de una terrible vaca centauro. Aún así, cada partido se juega minuto a minuto, cadáver a cadáver, y estos goblins saben que no hay que darse nunca por rendido. Forzudo, el goblin estrella del equipo, un tipo chiquitín pero con fuerza sobregoblinoide (digamos con fuerza humana), no es capaz de mover lo bastante para tratar de embestir a la vaca carrier. Se posiciona a su lado esperando entorpecer su carrera hacia la linea de meta pero sin demasiada esperanza. De repente, dos chiquitines comienzan a correr hacia él, ¡no puede ser! Sus bravos compañeros se arriesgan a ser pisoteados por el equipo rival mientras se arrojan valerosos para intentar arrebatar la pelota de manos de la vaca. Pero es imposible, la vaca tiene bien sujeta la pelota y el intento de los goblins fracasa. Miran a su entrenador cabizbajos, pero este les chilla desde la banda que lo vuelvan a intentar, ¡tienen una segunda oportunidad antes de que acabe el turno! Con confianza renovada los pielesverdes vuelven a la carga y ¡consiguen derribar al centauro al suelo y recuperar la pelota! El público entra en frenesí, vítores recorren el campo desde una punta a otra del campo e incluso se observa cierto alborozo entre las animadoras del equipo caótico. Con la pelota en el suelo, aún hay esperanza. El último de los felices goblins recoge la pelota del suelo y se escabulle de vuelta al campo contrario rezando por pasar desapercibido.
Tirada de Bloodbowl

Es el último turno de los denostados Enanos del Caos, que a pesar de lo que se diga, es un equipo profesional y sabe como machacar y pisotear a equipos de fuerza 2. Así pues, con poco esfuerzo y entre los sollozos del público, terminan por arrancar el balón de las manos frías de la última de las víctimas de su brutal y despiadada estrategia; consiguiendo anotar y empatando el partido en su último turno. El silencio se hace en el estadio, solo las siniestras risas de los malvados Enanos del Caos y sus monstruos amaestrados rompen esta trágica quietud. Las cosas pintan mal para los goblins, la prórroga se antoja un hueso duro de roer si han de jugarla con apenas 4 miembros y sin manera de influir al árbitro. El entrenador reúne a sus muchachos, es momento de hablar sin medias tintas. Sólo hay una opción para alzarse con la victoria, lo que deben hacer es …

Los equipos se posicionan, los goblins se miran entre si decididos a poner en marcha el arriesgado plan de su entrenador. El troll estrella del equipo, invitado para este decisivo encuentro, calienta el hombro de lanzar. El público, que sabe leer entre líneas la jugada, contiene la respiración. Pero, ¡cáspita! Los cobardes Enanos del Caos, no seguros de su superioridad sobre el campo, han decidido encerrarse atrás, eliminando prácticamente cualquier opción del equipo goblin de anotar en su último turno. El público ruge de indignación, ha aguantado estoico durante todo el encuentro, pero esto es demasiado. Este partido corresponde por derecho a P.U.T.A Gadgetzan y los aficionados de este noble deporte son expertos en impartir la justicia de Nuffle cuando es necesario. Ni cortos ni perezosos, un grupo de decididos simpatizantes salta al campo a poner orden y consiguen machacar a uno de los defensas laterales de los Enanos del Caos, abriendo un hueco en su inexpugnable defensa. La intervención de la seguridad del campo hace que no puedan continuar en su asalto al equipo defensor, el enano lesionado en la banda deberá ser suficiente.

El árbitro pita el comienzo del turno. La pelota vuela alta y cae a los pies de Forzudo. Éste recoge la pelota del suelo, avanza raudo a entregarla a su compañero volador. Este se santigua y eleva una última oración a Nuffle mientras el troll lanzador calienta el brazo. Un par de placajes despejan el camino. El troll recoge al goblin del suelo y lo arroja sobre la primera linea de defensa rival. Una, dos, tres … hasta en cuatro ocasiones rebota el pobre goblin contra el duro suelo del campo de juego. El público al completo está de pie, tratando de ver si el goblin sigue vivo o no. Tras unos instantes de tensión, el portador de la pelota se pone de pie, mira hacia todos lados y comienza a correr hacia la línea de meta.

La expectación no puede ser mayor, nadie mueve un sólo músculo del cuerpo. El goblin salta sobre el cuerpo derribado del defensa enano que, sin que sirva de nada, alarga un brazo tratando de detener la catástrofe. El goblin está exhausto, apenas unas yardas lo separan de la gloria. Todo el estadio comienza a rugir animando. ¡A POR ELLOS! ¡A POR ELLOS! El goblin avanza, ya casi puede rozar la linea de touchdown. Es impresionante, jamás había oído un alboroto de tal magnitud ¡A POR ELLOS! ¡A POR ELLOS! El globin salta sobre la línea de touchdown, arroja el balón al suelo y anota el tanto de la victoria para su equipo.

Todo el estadio estalla a la vez en un grito de alegría, la tensión contenida se desborda por el graderío y cientos de aficionados saltan al campo a celebrar la victoria con sus heroes. El equipo del Caos se retira cabizbajo hacia el banquillo, mientras los victoriosos goblins arrojan escupitajos y mierda de troll hacia el equipo derrotado.

LLevo más de quince años como comentarista de BloodBowl, y puedo asegurarles que estos han sido los dos turnos más emocionantes de toda mi carrera periodística. Si algún día Nuffle bajo a un terreno de BloodBowl a participar, sin duda fue en este glorioso día. Gracias por leerme, hasta la próxima.

* Algunos de los hechos aquí vertidos pueden no corresponderse con la realidad. El redactor de este artículo puede ser totalmente parcial y puede haber o no presenciado el partido. Esta publicación no se hace responsable de nada de lo aquí vertido e insta a los agraviados y ofendidos a tomar represalias directamente en contra del autor de la columna, cuyas señas personales y domicilio podrán encontrar en las páginas finales de este diario.

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